En la adultez se desarrollan los factores de riesgo cardiovascular, que se traduce en enfermedades como la hipercolesterolemia, la diabetes, la resistencia a la insulina, la hipertensión, entre otros trastornos muy peligrosos.
En esta etapa el DHA mejora la salud cardiovascular porque aumenta el colesterol bueno, así como también favorece la disminución de los triglicéridos, lo que ayuda a prevenir arritmias y disminuye la presión sanguínea.
Asimismo, el ácido graso esencial tiene un aporte muy importante en la prevención de algunas enfermedades neurodegenerativas, como el Alzheimer y la enfermedad de Parkinson.